Hagerman IV
Un canto a la vida“Yo creo que él era más poeta que arquitecto. Creo que es bueno estar en la realidad y al mismo tiempo en una fantasía, crear un mundo de imaginación y de poesía. De ahí que la casa cante. Por eso decía, siguiendo la frase de Edward James, que la arquitectura debe ser un canto a la vida, el canto de los que la habitan, porque lo más hermoso es que el proyecto salga de la gente. Conozco un ejemplo, en el archipiélago de Suecia, de una casa para dos señores mayores, quienes le pidieron al arquitecto que les hiciera una casa para retirarse y él con cariño y cuidado consideró todo lo que podía hacerles falta y le buscó un lugar a cada cosa. Ver cómo están integrados a su casa todos sus objetos es impresionante porque también en el jardín creó un lugar para tomar el café a mediodía, otro para ver el atardecer. Yo creo que eso es lo más hermoso de la arquitectura.
“En diseño industrial nos enseñan a buscar formas originales, pero la riqueza más grande es hacer un mundo que le pertenezca a la gente y lo sientan suyo porque eso es lo que da felicidad. Si tu casa no tiene que ver contigo no es nada.
“En la escuela debería de haber una materia que nos enseñara cómo relacionarnos, cómo comprender lo que la gente necesita, y para eso hay que aprender a escuchar”.
“En diseño industrial nos enseñan a buscar formas originales, pero la riqueza más grande es hacer un mundo que le pertenezca a la gente y lo sientan suyo porque eso es lo que da felicidad. Si tu casa no tiene que ver contigo no es nada.
“En la escuela debería de haber una materia que nos enseñara cómo relacionarnos, cómo comprender lo que la gente necesita, y para eso hay que aprender a escuchar”.

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